Anoche estaba con Amala y Beth, dos compañeras de trabajo, en Gonzalez y Gonzalez, un bar/restaurante mejicano localizado en Noho (North Houston), y les comentaba sobre el auge del "reggaeton"; les explicaba que es una fusión de reggae Jamaiquino, hip-hop puertorriqueño, salsa y hasta bachata dominicana. Les contaba que cuando fui a República Dominicana este verano tuve que aceptar el hecho de que este tipo de música es lo que más se oye en los bares y que si quería bailar, tendría que ser al ritmo de Tego Calderón, Daddy Yankee o Ivy Queen (son los úncios que conozco). En realidad no soporto el reggaetón pero he tenido que aprender a tolerarlo para así poder compartar con mis amig@s que si lo disfrutan. Quizás si la mayoría de las canciones fueran menos vulgares podría apreciarlas mejor, o por lo menos no sentir tanto disgusto al oírla en los lugares públcios (aunque según Daddy Yankee no toda canción de reggaeton es vulgar o sobre "bonches"; tendré que escucharla más a menudo para encontrar los temas sociales y serios a los que él se refiere). Rara coincidencia cuando me encontré con una foto de Daddy Yankee en el New York Times esta mañana. "Esto es lo último", me dije al ver el artículo. Pero bien, como cada quien tiene derecho a su propia opinión y gusto, respeto a quienes le gusta esta música y por mas horrorosa que me parezca, aveces, con unos tragos a cuestas y acompañada de un buen grupo de amigos logro olvidar que no me gusta y escuchar tres o cuatro canciones sin quejarme o poner una cara.
En fin, me pareció increíble encontrarme con este artículo en el New York Times pero, al mismo tiempo me da gusto que esta forma de expresión que surge de las calles y comunidades latinas se esté adueñando de la radio Norteamericana. Ojalá de esto resulte cosas positivas y que logre abrirle puertas a los latinos en Estados Unidos.
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