El anhela la calidez de su cuerpo en las noches; ella el beso que la despierte en las mañanas.
El quiere contarle de sus alegrias; ella hablarle de sus sueños.
El no sabe que ella espera. Ella no sabe que él la busca.
El la ve pasar desde la acera mientras ella está tarde para la oficina.
Ambos se pierden entre la multitud y la prisa,
entre el vaivén de los taxis amarillos y el desfile de edificios.
El seguirá su destino, buscando a al mujer que se le escapó.
Ella seguirá esperando... sin saberlo perdido.
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