Dia de acción de gracias. A ver, ¿de qué estoy agradecida? Primeramente, por el día de hoy. Llevaba toda la semana esperando a que llegara el día de hoy en el que me levantaría a las diez, tomaria café sin prisa y sin tener absolutamente nada pendiente.
Y asi es, me levanté tarde, cansada del ajetreo de ayer, sola, con el rico silencio de mi apartamento y sin ningún tipo de obligación o compromiso; ni siquiera ir a casa de alguien a festejar "Thanksgiving" a menos que más tarde sienta la necesidad y deseo de hacerlo. Otro motivo para dar gracias, mis amigos; gracias a ellos tengo varias opciones para esta noche. Anoche hablaba con una amiga residente en Florida y a la que no veo en más de cuatro años y ella me contaba como su vida cambió al tener su hija; como ya su vida no depende de ella sino de su niña, es decir, ya no tiene la libertad de hacer lo que le venga en gana porque existe una prioridad que determina por ella lo que debe hacer o no. Pues en días como hoy, doy gracias por mi soledad (ya me estaba haciendo falta en estos días de tantos compromisos), por tener la libertad de hacer lo que quiera sin pedir permiso, excusarme o avisar a nadie.
Volviendo a las gracias, doy gracias por mi familia, mi trabajo, mi salud, mi tranquilidad, el soporte de mis amigos, mis manos, mis piernas, mis ojos, en fin, todo aquello que hace posible que yo sobreviva en esta cuidad y pueda apreciarla. Me considero muy afortunada porque cuando camino las calles de Nueva York veo tanta gente sin tener donde dormir o cubrirse del frío; gente que le falta comida, un amigo, alguien con quien hablar mientras yo tengo todo eso y más. ¿Cómo no sentirme afortunada?
Y asi es, me levanté tarde, cansada del ajetreo de ayer, sola, con el rico silencio de mi apartamento y sin ningún tipo de obligación o compromiso; ni siquiera ir a casa de alguien a festejar "Thanksgiving" a menos que más tarde sienta la necesidad y deseo de hacerlo. Otro motivo para dar gracias, mis amigos; gracias a ellos tengo varias opciones para esta noche. Anoche hablaba con una amiga residente en Florida y a la que no veo en más de cuatro años y ella me contaba como su vida cambió al tener su hija; como ya su vida no depende de ella sino de su niña, es decir, ya no tiene la libertad de hacer lo que le venga en gana porque existe una prioridad que determina por ella lo que debe hacer o no. Pues en días como hoy, doy gracias por mi soledad (ya me estaba haciendo falta en estos días de tantos compromisos), por tener la libertad de hacer lo que quiera sin pedir permiso, excusarme o avisar a nadie.
Volviendo a las gracias, doy gracias por mi familia, mi trabajo, mi salud, mi tranquilidad, el soporte de mis amigos, mis manos, mis piernas, mis ojos, en fin, todo aquello que hace posible que yo sobreviva en esta cuidad y pueda apreciarla. Me considero muy afortunada porque cuando camino las calles de Nueva York veo tanta gente sin tener donde dormir o cubrirse del frío; gente que le falta comida, un amigo, alguien con quien hablar mientras yo tengo todo eso y más. ¿Cómo no sentirme afortunada?
4 commentarios: