He vuelto. En mi viaje encontré sonrisas y abrazos de amigos, el “te amo” de mi madre, su café en las mañanas. Tomé sol, anduve por la playa en busca de caracoles; salté entre las olas como hacen los niños en el parque; cerré los ojos y dejé que su olor invadiera mis sentidos y que mis pies se sumergieran en la arena.
Como le comenté a alguien, el momento en que sentí verdadera paz fue una noche frente al mar, sola en plena oscuridad. El cielo estrellado y una luz en la distancia, nada más. En silencio escuché al mar. Me sentí una con él. Fui feliz.
-------------------------------
Lamentablemente no vi a todas las personas que quería ver pero compartí mucho con mi familia y otros amigos. Pasé una tarde divina con Ramsés y José Miguel en la playa. No recuerdo la última vez que vi a José Miguel; probablemente fue antes de mudarme a NY. Sigue siendo el mismo de siempre, con su sonrisa tierna y mirada pícara. Ramsés como siempre, con las mismas atenciones y cariño para mi.
A Vileissy la encontré hermosa. Igual sucedión con Rossy, a quien encontré embarazada y luego tuve la oportunidad de conocer a su bebé el día de su nacimiento.
Una de los encuentros que más disfruté fue el de Tinta Fresca. Nos reunimos en casa de Ro y hablamos de todo un poco. Nos tomamos fotos, comimos y leímos poemas de los presentes. Emmanuel cantó dos poemas de Ro, a los cuales él les había compuesto música. También cantó otras canciones de su autoría; casi lloro con una de ellas (y no fui la única). Ro resumió la noche en su blog: Encuentro.
En cuanto a mi familia, por primera vez en cinco años estuvimos todos juntos. Pasamos dos días de playa en Maimón, Puerto Plata. Con mis hermanos discutí y jugué como antaño, salimos a cener en varias ocasiones (ellos con sus respecivas parejas). Estuvimos juntos para la boda de mi hermano Juan Esteban y para la fiesta de graduación de mi hermanito Felix. Mi madre me abrazaba cada vez que tenía la oportunidad de hacerlo y al igual que mi padre. Fue tanta mi alegría que por unos días contemplé la idea de volver a vivir en Santiago, de volver a casa, mi casa.
Sin embargo no puedo. Por más amarga que a veces me parezca la soledad y por más que ame el sol y aire caribeño, aún me queda cosas por hacer en Nueva York. Cuando Miguel me preguntó que hacía y buscaba en esta cuidad no supe qué contestarle. Al día siguiente estuve muy triste y pensé en todo cuanto había dejado atrás, incluyéndolo a él. De repente me sentí vacía. Por ello surgió aquel verso que dice “Su vida es un lienzo borroso...”. Pero como dicen por ahí, todo pasa; al día siguiente dejé a un lado las tristezas y decidí no pensar en Nueva York hasta mi regreso.
Y aqui estoy; de regreso para pensar en todo cuanto dejé al irme al Caribe, para pensar en el rumbo que a de tomar mi vida en los próximos meses, en las decisiones que debo tomar y que tanto me aterran. De vuelta a los largos viajes en el tren, a las noches de silencio en mi apartamento, a la compañía de amigos que tanto quiero, a mi gardenia (estuve muy preocupada por ella ya que la dejé sola en casa), a mi música, mi mundo.
Como le comenté a alguien, el momento en que sentí verdadera paz fue una noche frente al mar, sola en plena oscuridad. El cielo estrellado y una luz en la distancia, nada más. En silencio escuché al mar. Me sentí una con él. Fui feliz.
-------------------------------
Lamentablemente no vi a todas las personas que quería ver pero compartí mucho con mi familia y otros amigos. Pasé una tarde divina con Ramsés y José Miguel en la playa. No recuerdo la última vez que vi a José Miguel; probablemente fue antes de mudarme a NY. Sigue siendo el mismo de siempre, con su sonrisa tierna y mirada pícara. Ramsés como siempre, con las mismas atenciones y cariño para mi.A Vileissy la encontré hermosa. Igual sucedión con Rossy, a quien encontré embarazada y luego tuve la oportunidad de conocer a su bebé el día de su nacimiento.
Una de los encuentros que más disfruté fue el de Tinta Fresca. Nos reunimos en casa de Ro y hablamos de todo un poco. Nos tomamos fotos, comimos y leímos poemas de los presentes. Emmanuel cantó dos poemas de Ro, a los cuales él les había compuesto música. También cantó otras canciones de su autoría; casi lloro con una de ellas (y no fui la única). Ro resumió la noche en su blog: Encuentro.En cuanto a mi familia, por primera vez en cinco años estuvimos todos juntos. Pasamos dos días de playa en Maimón, Puerto Plata. Con mis hermanos discutí y jugué como antaño, salimos a cener en varias ocasiones (ellos con sus respecivas parejas). Estuvimos juntos para la boda de mi hermano Juan Esteban y para la fiesta de graduación de mi hermanito Felix. Mi madre me abrazaba cada vez que tenía la oportunidad de hacerlo y al igual que mi padre. Fue tanta mi alegría que por unos días contemplé la idea de volver a vivir en Santiago, de volver a casa, mi casa.
Sin embargo no puedo. Por más amarga que a veces me parezca la soledad y por más que ame el sol y aire caribeño, aún me queda cosas por hacer en Nueva York. Cuando Miguel me preguntó que hacía y buscaba en esta cuidad no supe qué contestarle. Al día siguiente estuve muy triste y pensé en todo cuanto había dejado atrás, incluyéndolo a él. De repente me sentí vacía. Por ello surgió aquel verso que dice “Su vida es un lienzo borroso...”. Pero como dicen por ahí, todo pasa; al día siguiente dejé a un lado las tristezas y decidí no pensar en Nueva York hasta mi regreso.
Y aqui estoy; de regreso para pensar en todo cuanto dejé al irme al Caribe, para pensar en el rumbo que a de tomar mi vida en los próximos meses, en las decisiones que debo tomar y que tanto me aterran. De vuelta a los largos viajes en el tren, a las noches de silencio en mi apartamento, a la compañía de amigos que tanto quiero, a mi gardenia (estuve muy preocupada por ella ya que la dejé sola en casa), a mi música, mi mundo.
Fotos de mi visita a Rep. Dom. en
8 commentarios: