A veces quiero dejar de ser poeta,
ser mucho más que versos,
ideas gastadas por argumentos.
Imaginar un mundo sin límites,
tierras que converjan en otras,
mezcla de colores y lenguas.
Olvidarme entre lo real e imaginario,
lo verosímil e imposible.
Esconderme detrás de un nombre, una máscara.
Vestirme de títere o de maga,
de político o de ermitaño.
Pretender que no siento
y que al final,
no sólo concluye la escena
sino que comienza una nueva historia,
una oportunidad para reinventarme,
para ser gaviota, tortuga,
tal vez una mujer oculta entre capas de seda,
elefante vestido de flores y bordados.
Dejar de desnudarme entre líneas
y flotar entre nubes,
cuando aún llevan mis pies
la humedad de la tierra.
Quiero bañarme de tinta,
ser un borrón sobre el papel.
Ver emerger de mi pluma
mundos absurdos, inconexos;
que las historias nazcan y mueran
con la rapidez del día.
Ser hoy la lumbre y silencio,
mañana la noche y el miedo.
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