Hoy amanecí de mejor ánimo. Llevo meses con una tristeza que nublaba por completo mi mente. Ni siquiera había tomado un momento para apreciar la llegada de la primavera; hasta hoy había concentrado mi energía en problemas personales, en mi incapacidad de crear y en la falta de tiempo. He culpado a otros de mis frustraciones cuando soy la única a cargo de mi felicidad; ella no puede depender de otro, y de eso debo acordarme todos los días. Sólo yo puedo cambiar mi destino, o por lo menos mejorarlo. Quizás hay cosas que no puedo cambiar, como mi trabajo pero, ¿por qué pasarme los días amargada por ello? Sé que todo esto suena como sacado de un libro barato de superación personal pero a veces hay que convencerse (o engañarse) uno mismo de esas ideas positivistas para seguir adelante con el día a día. En fin, hoy me siento bien, con nuevos bríos para retomar todo cuanto haya dejado a un lado.
3 commentarios: