
Desaparecieron los hombres
el ir y venir de las embarcaciones
el tumulto sobre calles de adoquines
el crujir del muelle
los murmullos y la risa.
Decayeron los almacenes,
enmohecieron los ladrillos
y cesaron las espumas.
Crepó el silencio las maderas centenarias
prolongó los días
e hizo de él un estanque de parásitos
medusas blancas
centinelas de la muerte.
Su lenta decadencia
lleva un cúmulo de algas
de lluvias y de espera
mientras él
se mueve con el viento
con el roce de cuerpos ajenos
migajas que alimenten la idea de estar vivo.
Interior que como un ancla
cae para reducirse a polvo
llanto fluvial
ahogado en sus propias aguas.
(Foto de JR Photography)
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