Suicidio que espera que quiere ser pero se pierde en su propio sadismo en el dolor de una muerte lenta alimentada por el terror y la falta de voluntad o mas bien voluntad comprometida a medias conciente
¿Qué somos, sino un cuerpo que poco a poco va camino hacia la muerte? Ese presagio de la muerte se traduce en todo lo que hacemos, soñamos y tememos. Es la paradoja de lo que somos. A diferencia de los animales llevamos el fardo de estar conscientes de la amenaza de la muerte. El suicidio no necesariamente puede ser literal y definitivo, pues vamos muriéndonos un poco cada día, haciéndonos viejos y físicamente frágiles. A esto lo llamas en tu poema "el dolor de una muerte lenta".
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